El socialista Costa gana las elecciones en Portugal

El descalabro de la derecha provoca el cese de la presidenta del CDS, Assuncão Cristas

El candidato socialista, António Costa.
El candidato socialista, António Costa. MIGUEL RIOPA AFP

Victoria, sí; mayoría absoluta, no. Los primeros escrutinios y el sondeo a pie de urna confirman las encuestas que diariamente vaticinaron, a lo largo de la campaña electoral, una victoria socialista en Portugal; pero, en principio, sin la posibilidad de alcanzar la mayoría absoluta. A diferencia de la pasada legislatura, el claro triunfo del primer ministro António Costa en las elecciones legislativas celebradas este domingo le permitirá elegir los apoyos para formar el Ejecutivo. En un Parlamento de 230 diputados, podría no necesitar los votos en conjunto del Bloco de Esquerda (BE) y del Partido Comunista (PC) para contar con 116 diputados y bastarle con el apoyo de solo uno de ellos.

El sondeo de TVI señala la victoria del Partido Socialista (PS) con entre el 34,5% y el 38,5% de los votos, que le darían hasta 112 diputados, a cuatro de la mayoría absoluta; después el PSD, entre el 24,6% y el 28,6% (entre 68 y 78 diputados); el Bloco era la tercera fuerza, con entre el 7,7%  y el 11,7% y 20-26 diputados (actualmente tiene 19); detrás el CDU (coalición del PC y Los Verdes), entre 6% y 8%, con 10-14 diputados. Les seguiría el derechista CDS, entre el 2,9% y el 4,9%, que sería el peor resultado de su historia, y se quedaría con entre tres y siete diputados; y finalmente el nuevo ecologismo del PAN, entre el 2,7%  y el 4,7%, que formaría grupo parlamentario con una horquilla de 4-6 diputados.

Una hora después de este sondeo y el escrutinio al 10%, la líder del CDS, Cristas, anunció un congreso extraordinario del partido y que no se presentará a la reelección.

Costa podrá elegir con quien gobierna. Los comunistas han manifestado durante la campaña que no le prestarán sus votos si no se concreta un aumento salarial general de 90 euros mensuales; una subida del salario mínimo de los 600 euros actuales a los 900 durante el próximo mandato y la supresión de la reforma laboral impuesta por la troika (el BCE, la Comisión Europea y el FMI). En el caso del Bloco, una de sus principales exigencias es la contratación de miles de personas en los servicios públicos de salud y un salario mínimo en torno a los 800 euros. Ambos piden en sus programas la nacionalización de la banca y el fin de la escuela y la sanidad privadas.

El resultado del Bloco tampoco es tan expresivo como para intentar un asalto a un Gobierno de coalición

Además de aprobar la gestión del Gobierno socialista, las elecciones dirimían la hegemonía de la izquierda a la izquierda del PS. En 1999, se creó el Bloco de Esquerda, con gente proveniente de una escisión del PC, con el fin de hacerse entre su electorado con una imagen más moderna y joven. Han pasado 20 años y el PC, en su lenta decadencia, resiste.

Es cierto que el Bloco de Catarina Martins ha vuelto a ganar al PC, esta vez por una diferencia mayor que hace cuatro años (1,9 puntos entonces), según el recuento provisional. La distancia no es enorme y, en cualquier caso, menor de lo que gustaría a sus dirigentes, pero va arañando peso voto a voto al PC, que obtuvo uno de los peores resultados de su historia.

El resultado electoral tendrá consecuencias en el liderazgo de los partidos. En el caso del Partido Comunista, su histórico líder, Jerónimo de Sousa, prácticamente se ha despedido, después de dos décadas en el ruedo, de las campañas electorales. En el momento de votar anunció a los periodistas que seguirá siempre a disposición del partido, pero que pretende dedicar más tiempo a su familia. Sus naturales relevos son el portavoz parlamentario, João Oliveira, y el líder en las elecciones europeas, João Ferreira.

El resultado del Bloco tampoco es tan expresivo como para intentar un asalto a un Gobierno de coalición, como había dejado caer Martins. La campaña electoral ha sido una batalla entre las izquierdas para anularse o equilibrarse con el fin de frenar una probable mayoría absoluta del PS que les dejara sin capacidad de negociación.

Los resultados pueden provocar relevos a la izquierda y a la derecha, en la dirección del PC y en la del PSD

Decepción en la derecha

El bloque de la derecha, que de 14 elecciones legislativas ha ganado seis, ha sido una comparsa. Sin posibilidad de ganar, tanto el Centro Democrático Social (CDS) como el Partido Social Demócrata (PSD) han aprovechado la campaña para reafirmar a sus líderes, Assunção Cristas y Rui Rio, y a sus bases. Su trabajo de oposición durante cuatro años se centró en anticipar el caos y el desastre, y nada de eso ha sucedido, lo que ha desilusionado a su militancia que, además, ha perdido el miedo a votar a Costa.

PAN, EL TRIUNFO DEL NUEVO ECOLOGISMO

Los ecologistas ya caminan solos. Desde 1987, el clásico partido ecologista Los Verdes ha ido a las elecciones de la mano del Partido Comunista en la Coalición Democrática Unitaria (CDU). Aunque con libertad de votos para votar en contra de los espectáculos taurinos mientras el PC lo hacía a favor, siempre han estado ensombrecidos por el PC en los trabajos parlamentarios.

Los Verdes y su histórica líder, Heloísa Apolónia (diputada desde 1995), dejaron de ser la única bandera ecologista de la cámara en 2015 cuando el PAN (Personas Animales Naturaleza) entró con su líder André Silva. Cuatro años después el diputado con derecho a hablar un minuto ha conseguido aumentar considerablemente los votos y formar grupo parlamentario, según los sondeos a pie de urna. Gracias, en parte a una exposición mediática en los debates de los cabeza de lista, donde Los Verdes no aparecen por estar bajo el manto del PC.

Durante la campaña el PAN ha sufrido fuertes críticas de la derecha y de la izquierda, acusado de fundamentalismo ambientalista. Entre sus medidas piden la supresión de la carne de vaca y de la leche, algo que acabaría con el tejido económico de, por ejemplo, las islas Azores. Por su parte, Silva acusa a Los Verdes de ser un ecologismo caduco y al PC de conservador.

El escrutinio provisional, sin embargo, dio unos resultados mejores de los que se preveían a Rio, líder del PSD, probablemente por un trasvase de votos del CDS, de Cristas, hacia su partido por efecto del “voto útil”. Pese a la derrota, no tan estrepitosa como la que se esperaba hace unos meses —en las encuestas llegó a haber casi 20 puntos de diferencia con el PS—, Rio no quiso desvelar su futuro, tras haber descartado sentarse en el Parlamento por considerar que se trata de una institución “desacreditada”. “Trabajo cumplido”, dijo después de depositar su voto. Con muchas rencillas internas desde su ascenso en febrero del año pasado al frente del partido, Rio, probablemente deje la dirección, tras el fracaso en las europeas y ahora en las legislativas.

La abstención se acercó al 47%, pese a las llamadas a la participación del presidente del país, Marcelo Rebelo de Sousa, y de todos los candidatos. Parte del problema se debe a una reforma legal que recensó automáticamente a todos los emigrantes portugueses. El censo ha crecido hasta los 10,8 electores, pero el número de votantes apenas se modifica. El secretario general del PSD, José Silvano, pidió con “urgencia un cambio del sistema político”. Hace unos meses, Silvano fue pillado votando sin estar en el parlamento.

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Más información en: https://elpais.com/internacional/2019/10/06/actualidad/1570374854_736083.html

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